Por qué algunas personas, y no otras, desarrollan una adicción al sexo es poco conocida. Posiblemente alguna anomalía bioquímica u otros cambios en el cerebro aumentan el riesgo. El hecho de que los antidepresivos y otros medicamentos psicotrópicos hayan demostrado ser eficaces en el tratamiento de algunas personas con adicción al sexo sugiere que este podría ser el caso.

Los estudios indican que los alimentos, el abuso de drogas y los intereses sexuales comparten un camino común dentro de los sistemas de supervivencia y recompensa de nuestros cerebros. Este camino conduce al área del cerebro responsable de nuestro pensamiento superior, pensamiento racional y juicio.

 

Bioquimica

El cerebro le dice al adicto al sexo que tener sexo ilícito es bueno de la misma manera que le dice a los demás que la comida es buena cuando tienen hambre. Estos cambios cerebrales se traducen en la preocupación de un adicto al sexo con el sexo y la exclusión de otros intereses, el comportamiento sexual compulsivo a pesar de las consecuencias negativas y los intentos fallidos de limitar o terminar el comportamiento sexual.

Este modelo bioquímico ayuda a explicar por qué las drogas y el sexo pueden desviarse tan fácilmente a las personas competentes, inteligentes y orientadas hacia el objetivo. La idea de que, a diario, una madre o un padre exitoso, un médico o una persona de negocios puede dejar todo para pensar sobre el sexo, el esquema sobre el sexo, identificar oportunidades sexuales y aprovecharlas parece increible. ¿Cómo puede ser esto?

El cerebro adicto engaña al cuerpo al producir recompensas bioquímicas intensas por este comportamiento autodestructivo.

 

 

¿Que pasa en el cerebro?

Las personas adictas al sexo tienen una sensación de euforia que parece ir más allá de lo informado por la mayoría de las personas. La experiencia sexual no se trata de la intimidad. Los adictos usan la actividad sexual para buscar placer, evitar sentimientos desagradables o responder a factores estresantes externos, como dificultades laborales o problemas interpersonales. Esto no es diferente de cómo un alcohólico usa alcohol. En ambos casos, cualquier recompensa obtenida de la experiencia pronto dará paso a la culpa, el remordimiento y promete cambiar.

La investigación también ha encontrado que los adictos al sexo a menudo provienen de familias disfuncionales y son más propensos que los adictos no sexuales a haber sido abusados. Un estudio encontró que el 82 por ciento de los adictos al sexo reportaron haber sido víctimas de abuso sexual cuando eran niños. Los adictos al sexo a menudo describen a sus padres como rígidos, distantes e indiferentes. Estas familias, incluidos los adictos en sí, tienen más probabilidades de ser adictos a sustancias. Un estudio encontró que el 80 por ciento de los adictos al sexo en recuperación reportan algún tipo de adicción en sus familias de origen.

Siendo así si quieres conocer las causas en tu caso personal no dudes en asistir con un terapeuta certificado el cual no solo encontrara las causas sino te ayudara a seguir un tratamiento adecuado.

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